AI-generated illustration: a steadfast mother stands with her seven sons, all gazing calmly toward a heavenly light. Classical sacred-art style.
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2 Macabeos · BLM

2 Macabeos

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Texto bíblico

Voz sintética (IA)

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Por este tiempo, Antíoco emprendió su segunda invasión a Egipto. Sucedió que por toda la ciudad, durante casi cuarenta días, aparecieron en medio del cielo jinetes en rápido movimiento, vestidos con túnicas tejidas en oro y portando lanzas, equipados con tropas para la batalla: desenvainando espadas, escuadrones de caballería en formación, encuentros y persecuciones de ambos ejércitos, escudos agitándose, multitudes de lanzas, lanzamiento de proyectiles, el destello de los arreos dorados, y poniéndose todo tipo de armaduras. Por tanto, todos oraban para que aquella manifestación hubiera sido dada para bien. Al surgir el falso rumor de que Antíoco había muerto, Jasón tomó no menos de mil hombres y, de repente, lanzó un asalto contra la ciudad. Al ser derrotados los que estaban en el muro, y estando la ciudad ya casi tomada, Menelao se refugió en la ciudadela. Pero Jasón masacró a sus propios conciudadanos sin piedad, sin considerar que el éxito contra los de su propia sangre es la mayor desgracia, sino suponiendo que erigía trofeos sobre enemigos, y no sobre sus propios compatriotas. No logró hacerse con el control del gobierno, sino que, cosechando vergüenza como resultado de su conspiración, huyó de nuevo como fugitivo al país de los amonitas. Al final, por tanto, tuvo un final miserable. Habiendo sido encarcelado en la corte de Aretas, príncipe de los árabes, huyendo de ciudad en ciudad, perseguido por todos, odiado como rebelde contra las leyes, y aborrecido como verdugo de su país y de sus conciudadanos, fue arrojado a las costas de Egipto. El que había empujado a muchos de su propio país al exilio, pereció en el exilio, habiendo cruzado el mar hacia los lacedemonios, esperando encontrar refugio allí por ser parientes cercanos. Y el que había arrojado a una multitud sin sepultura, no tuvo a nadie que lo llorara. No tuvo funeral alguno ni lugar en el sepulcro de sus padres. Cuando le llegaron al rey las noticias de lo sucedido, pensó que Judea se había rebelado. Así que, partiendo de Egipto enfurecido, tomó la ciudad por la fuerza de las armas, y ordenó a sus soldados que masacraran sin piedad a los que se interpusieran en su camino, y que mataran a los que se ocultaran en sus casas. Hubo entonces matanza de jóvenes y ancianos, destrucción de muchachos, mujeres y niños, y asesinato de vírgenes y recién nacidos. En un total de tres días, ochenta mil fueron destruidos, de los cuales cuarenta mil cayeron en combate cuerpo a cuerpo, y no menos fueron vendidos como esclavos que los que fueron asesinados. No contento con esto, se atrevió a entrar en el templo más santo de toda la tierra, llevando a Menelao por guía (quien se había revelado como un traidor tanto a las leyes como a su país), tomando incluso los vasos sagrados con sus manos contaminadas, y arrancando con sus manos profanas las ofrendas que habían sido dedicadas por otros reyes para realzar la gloria y el honor del lugar. El corazón de Antíoco se enalteció, sin darse cuenta de que a causa de los pecados de los habitantes de la ciudad el Señor Soberano se había provocado a ira por un poco de tiempo, y por ello su mirada se había apartado del lugar. Pero de no haber sido porque ellos ya estaban atados por muchos pecados, este hombre, al igual que Heliodoro (quien fue enviado por el rey Seleuco para inspeccionar el tesoro), tan pronto como se hubiera adelantado, habría sido azotado y hecho retroceder de su osadía. Sin embargo, el Señor no eligió a la nación por causa del lugar, sino el lugar por causa de la nación. Por tanto, también el lugar mismo, habiendo participado en las calamidades que le sucedieron a la nación, posteriormente participó en sus beneficios; y el lugar que fue desamparado en la ira del Todopoderoso, en la reconciliación del gran Soberano, fue restaurado de nuevo con toda su gloria. En cuanto a Antíoco, después de haberse llevado del templo mil ochocientos talentos, se apresuró a ir a Antioquía, pensando en su arrogancia que podía navegar por tierra y caminar sobre el mar, porque su corazón se había enaltecido. Además, dejó gobernadores para afligir al linaje: en Jerusalén, a Filipo, frigio de raza, y de carácter más bárbaro que quien lo puso allí; y en Gerizim, a Andrónico; y además de estos, a Menelao, quien peor que todos los demás, se ensalzó sobre sus conciudadanos. Teniendo una mente maliciosa hacia los judíos a quienes había hecho sus conciudadanos, envió a aquel señor de las profanaciones, Apolonio, con un ejército de veintidós mil hombres, ordenándole matar a todos los adultos, y vender a las mujeres y a los muchachos como esclavos. Este llegó a Jerusalén y, fingiendo ser un hombre de paz, esperó hasta el día santo del sábado. Y hallando a los judíos descansando del trabajo, ordenó a sus hombres que desfilaran completamente armados. Pasó a espada a todos los que salieron a ver el espectáculo. Corriendo dentro de la ciudad con los hombres armados, mató a grandes multitudes. Pero Judas, también llamado Macabeo, junto con otros nueve, se retiró, y con su compañía se mantuvo con vida en las montañas como hacen las fieras salvajes. Continuaron alimentándose de lo que crecía silvestre, para no ser partícipes de la contaminación.
Notas · Haydock (1859, dominio público)15 notas

Notas en inglés Comentario católico del siglo XIX del P. George Leo Haydock, tal como se publicó.

Estas notas conservan las polémicas de su época: algunas hablan con dureza del pueblo judío o de otros cristianos. La Iglesia enseña hoy otra cosa. No se puede culpar al pueblo judío de la muerte de Cristo (Nostra Aetate 4; Catecismo 597–598), y los cristianos de otras comunidades son nuestros hermanos en el Señor (Unitatis Redintegratio 3). Unidad de los cristianos

2 Macabeos 5:1

Ver. 1. Second. After he had sent Apollonius, he proceeded no farther then Joppe and Jerusalem; being perhaps afraid of the Romans. C. iv. 21. Three years after, as the regents of Egypt demanded Celosyria, he went to meet them in their own country. A. 3834.

↑ 1

2 Macabeos 5:2

Ver. 2. Days. These things were not seen only by people inclined to superstition, or for a short time. There must be true prodigies, as so many false ones have been published. Josephus records what happened before the last siege of Jerusalem, de Bel. vii. 12. C. --- Miraculous visions foreshew the wrath of God against sinners, and admonish all to repent, as the emperor Charlemagne interpreted the appearance of a great comet. Fascic. rerum. W. ---

Yet such things are sometimes only natural effects, which the ignorant misapply. This was not here the case. H.

↑ 2

2 Macabeos 5:5

Ver. 5. Dead. This rumour caused much evil to the Jews. Antiochus was informed that they had rejoiced at the news, and therefore fell upon the city.

↑ 5

2 Macabeos 5:6

Ver. 6. Evil, as the numbers are thus lessened. Thus Tacitus, speaking of the civil wars between Otho and Vitellius, says, detestanda vota, inter duos quorum bello solum id scires deteriorem fore qui vicisset.

↑ 6

2 Macabeos 5:8

Ver. 8. Shut up in prison, out of which he escaped to Egypt; (M.) or he was hard pressed, (C.) or accused. Grot.

↑ 8

2 Macabeos 5:9

Ver. 9. Lacedemon. Lit. "the Lacedemonians," (H.) who served in the army of Philometor. Grot.

--- It is certain that this nation was then part of the Achean league, in alliance with Egypt. Polyb.

C. --- Kindred. The Spartans sprung from Abraham. 1 B. xii. 2. (W.) 21. C.

↑ 9

2 Macabeos 5:10

Ver. 10. Burial. Such as was not refused to strangers. The thirty pieces of silver purchased ground for that purpose. Mat. xxvii. 7. C.

↑ 10

2 Macabeos 5:11

Ver. 11. Alliance with him, or refuse to submit. H. --- The enterprise of Jason, and the account of their rejoicing, made him form this judgment. --- Arms.

Josephus (B. i. 1. and vi. p. 929) says the Jews came to meet him, and that he besieged and took the city. But (Ant. xii. 7.) he asserts that his partisans opened the gates without fighting. How shall we reconcile these things!

↑ 11

2 Macabeos 5:14

Ver. 14. Slain, or sold, the latter amounting to one-half of the 80,000.

↑ 14

2 Macabeos 5:19

Ver. 19. Place. Temples and victims are for our own advantage. Is. i. 11. Jer. vi.

20. and 3 K.

viii. 27. God has often suffered sacred places to be profaned, when piety had been disregarded.

C. --- All religious rites are designed for God's glory and men's welfare; and hence, when they cease to serve God, they holy things are destroyed or taken away. W.

↑ 19

2 Macabeos 5:21

Ver. 21. Foot. These are hyperbolical expressions, denoting the extravagance of Epiphanes after victory. Thus Xerxes made a bridge to join Asia and Europe together; and Caligula made one on the Lucrine lake, that he might have the pleasure of riding upon it. Just. 2. Sueton. --- Epiphanes had met with little resistance, so that he had no reason to boast.

↑ 21

2 Macabeos 5:23

Ver. 23. Garizim, or the country of Samaria, over which Andronicus alone was governor. --- Who bore. Gr. and Syr. read in the singular, as this regards Menelaus.

↑ 23

2 Macabeos 5:24

Ver. 24. He. Syr. "Epiphanes." --- Hateful. Gr. µυσαρχην, (H.) "prince of Mysia,"

(Grot.) or of sinners. H.

↑ 24

2 Macabeos 5:26

Ver. 26. To see, or celebrate the festival. 1 Mac. i. 30. &c. C.

↑ 26

2 Macabeos 5:27

Ver. 27. Was the tenth. That is, he had nine others in his company. Ch. --- He was the tenth lawful pontiff, under the Greeks. W. --- Judas is specified, because he was the most renowned.

His father and five sons, joined by four others retired into desert places, and eat what they could find. C. --- These ten dwelt in the mountains. Salien. ---

They were conducted to battle by Judas, (H.) the Decurio. M.

↑ 27

Licencia: Notes by Fr. George Leo Haydock (1774–1849), from the Douay-Rheims Bible with Haydock's commentary (first ed. Thomas Haydock, Manchester/Dublin, 1811–1814; New York: Edward Dunigan & Brother, 1859); New Testament notes compiled with Fr. Benedict Rayment. Public domain. Digital text: "The Haydock Bible", Internet Archive (archive.org/details/TheHaydockBible), uploaded 2011 under the Public Domain Mark. · Créditos y licencias

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