
Sabiduría · BLM
Sabiduría
18
Texto bíblicoVoz sintética (IA)
Pero para tus santos hubo una gran luz. Sus enemigos, oyendo su voz pero no viendo su forma, consideraron como algo feliz que ellos también hubieran sufrido, pero por el hecho de que no les hacen daño, aunque antes fueron agraviados por ellos, están agradecidos; y porque habían estado en desacuerdo con ellos, rogaron perdón. Por tanto proveíste una columna ardiente de fuego, para que fuera guía en el viaje desconocido de tu pueblo, y un sol inofensivo para su glorioso exilio. Porque los egipcios bien merecían ser privados de la luz y encarcelados por las tinieblas, ellos que habían encarcelado a tus hijos, a través de los cuales la luz incorruptible de la ley habría de ser dada a la raza de los hombres. Después de haber deliberado matar a los infantes de los santos, y cuando un solo niño había sido abandonado y salvado para convencerlos de su pecado, les quitaste su multitud de hijos, y destruiste a todo su ejército junto en un poderoso diluvio. A nuestros padres se les dio a conocer aquella noche de antemano, para que, teniendo un conocimiento seguro, pudieran ser animados por los juramentos en los que habían confiado. La salvación de los justos y la destrucción de los enemigos fue esperada por tu pueblo. Porque así como te vengaste de los adversarios, por el mismo medio, llamándonos a ti, nos glorificaste. Porque los hijos santos de los hombres buenos ofrecieron sacrificios en secreto, y de común acuerdo asintieron al pacto de la ley divina, de que participarían por igual en los mismos bienes y en los mismos peligros, mientras los padres ya entonaban los cánticos sagrados de alabanza. Pero el grito discordante de los enemigos resonaba en respuesta, y una lastimera voz de lamento por los niños se extendió por doquier. Tanto el siervo como el amo fueron castigados con el mismo justo final, y el plebeyo sufriendo lo mismo que el rey; Sí, todos ellos juntos, bajo una misma forma de muerte, tuvieron cadáveres sin número. Pues los vivos no eran suficientes ni siquiera para enterrarlos, ya que, de un solo golpe, su descendencia más querida fue consumida. Porque mientras no creían en nada a causa de los encantamientos, ante la destrucción de los primogénitos confesaron que el pueblo era hijo de Dios. Pues mientras un pacífico silencio lo envolvía todo, y la noche en su propio curso veloz iba a la mitad, tu palabra todopoderosa saltó desde el cielo, desde el trono real, cual guerrero severo, en medio de la tierra condenada, llevando como una espada afilada tu mandamiento auténtico, y, deteniéndose, lo llenó todo de muerte, y mientras tocaba el cielo, se afirmaba sobre la tierra. Entonces, inmediatamente, apariciones en sueños los turbaron terriblemente, y temores inesperados vinieron sobre ellos. Y cada uno, uno arrojado aquí medio muerto, otro allá, daba a conocer por qué estaba muriendo; porque los sueños, perturbándolos, les advirtieron de antemano de esto, para que no perecieran sin saber por qué eran afligidos. La experiencia de la muerte también tocó a los justos, y una multitud fue destruida en el desierto, pero la ira no duró mucho. Porque un hombre intachable se apresuró a ser su campeón, trayendo el arma de su propio ministerio, la oración y el sacrificio expiatorio del incienso. Él resistió a la indignación y puso fin a la calamidad, mostrando que era tu siervo. Y venció a la cólera, no por fuerza de cuerpo, ni por poder de armas, sino que por su palabra, sometió al vengador al traer a la memoria los juramentos y pactos hechos con los padres. Porque cuando los muertos ya habían caído a montones unos sobre otros, él intervino y detuvo la ira, y cortó su paso hacia los vivos. Porque el mundo entero estaba representado en su larga túnica, y las glorias de los padres estaban sobre el grabado de las cuatro hileras de piedras preciosas, y tu majestad estaba sobre la diadema en su cabeza. El destructor cedió ante estas cosas, y temieron; porque bastaba solo con probar la ira.
Reflexiones
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Notas · Haydock (1859, dominio público)12 notas
Notas en inglés Comentario católico del siglo XIX del P. George Leo Haydock, tal como se publicó.
Estas notas conservan las polémicas de su época: algunas hablan con dureza del pueblo judío o de otros cristianos. La Iglesia enseña hoy otra cosa. No se puede culpar al pueblo judío de la muerte de Cristo (Nostra Aetate 4; Catecismo 597–598), y los cristianos de otras comunidades son nuestros hermanos en el Señor (Unitatis Redintegratio 3). Unidad de los cristianos
Sabiduría 18:1
Ver. 1. Their. The Hebrews' (M.) or rather the Egyptians' voice. The land of Gossen was preserved from these horrors, (C.) though such Egyptians as might be found there, were exposed to them; and their dismal lamentations made the people of God appreciate their own happiness.
They are styled saints, (H.) as the Church is holy, and has always some saints in her society. Out of it there is no sanctity. W.
↑ 1Sabiduría 18:3
Ver. 3. Therefore. "Instead of those things, " (Gr.) darkness and complaints, (H.) God led away his people in triumph. Hab. iii. 3. --- A harmless sun. A light that should not hurt or molest them; but that should be an agreeable guest to them; (Ch.) or the desert should receive them, where they should be provided with food. M.
↑ 3Sabiduría 18:4
Ver. 4. Was. Lit. "began." H. --- In Egypt, the Hebrews themselves were unacquainted with the law, which was given at their arrival at Sinai, and by means of the Greek version, and the propagation of the gospel, it was more divulged. C. --- The unwritten law was, however, better preserved in that nation, than in any other: and the Jews were selected, in order that they might communicate the treasure to all. H.
↑ 4Sabiduría 18:5
Ver. 5. One child. Viz. Moses. Ch. --- He was preserved to be the leader of the Hebrews, when the Egyptians were drowned (W.) in the Red Sea. M.
↑ 5Sabiduría 18:6
Ver. 6. Fathers. God had assured the patriarchs, that he would visit his people, and Moses had told them what would take place, during the night of their deliverance. Ex. iv. 22. and xi. 4. C.
↑ 6Sabiduría 18:9
Ver. 9. Men. The patriarchs. Their children, the Israelites, offered in private the sacrifice of the paschal lamb; and were regulating what they were to do in their journey, when that last and most dreadful plague was coming upon their enemies. Ch. --- Alike. The feast was a bond of union with God and their neighbour, (C.) and the Hebrews resolved to be always true to one another both in prosperity and adversity. H. --- Fathers. Abraham, &c. Songs usually accompanied feasts, and the promises made to the patriarchs filled the Hebrews with confidence that they would shortly take possession of Chanaan.
C.
↑ 9Sabiduría 18:12
Ver. 12. Noblest. The first-born (Ch.) of Pharao, and those of slaves and cattle, were slain. Ex.
xii. C.
↑ 12Sabiduría 18:14
Ver. 14. Course. This description of the decree, or angel of the Lord, is most magnificent. The Church applies it to Christ's nativity, who is thought to have been born at midnight. C. --- It insinuates his coming, when the world should enjoy a profound peace, though buried in the darkness of ignorance. W.
↑ 14Sabiduría 18:17
Ver. 17. Visions. These informed the Egyptians, that their miseries were not to be attributed to any natural cause. The dying proclaimed the same, as Moses had done. Ex. xi. 4.
↑ 17Sabiduría 18:23
Ver. 23. Living. Whom the angel was prevented from attacking. Num. xvi. 47. C.
↑ 23Sabiduría 18:24
Ver. 24. Priestly. Lit. robe of the poderis, (H.) "reaching down to the feet," and made of sky-blue linen, with pomegranates and bells at the bottom. C. --- The colours represented the four elements. H. --- See S. Jer. ep. cxxviii. Joseph. iii.
8. --- Fathers. The twelve descendants of Jacob, whose names appeared in the stones of the breast-plate. Ex. xxviii. 17. --- Majesty. On a golden plate worn by the high priest on his forehead, was inscribed "Holiness to the Lord." Ib.
xxxvi. C. --- Sanctitas Jehova. M.
↑ 24Sabiduría 18:25
Ver. 25. Afraid. Or shewed a regard for them. H. --- Great is the power of a saint, of holy vestments, and of prayer. M. --- Enough. God did not intend to exterminate his people, as he had done the first-born of Egypt. C.
↑ 25Licencia: Notes by Fr. George Leo Haydock (1774–1849), from the Douay-Rheims Bible with Haydock's commentary (first ed. Thomas Haydock, Manchester/Dublin, 1811–1814; New York: Edward Dunigan & Brother, 1859); New Testament notes compiled with Fr. Benedict Rayment. Public domain. Digital text: "The Haydock Bible", Internet Archive (archive.org/details/TheHaydockBible), uploaded 2011 under the Public Domain Mark. · Créditos y licencias